Sara y Marcial se casaban el 28 de abril y andaban buscando una fotografía sin posados para el día de su boda.  Querían que un fotógrafo de bodas en Valencia captara todo el amor y el buen feeling que se iba a vivir en ese día tan especial.

Ni a Sara ni a Marcial les va el estilo clásico. No querían posados, ni que los dirigieran. Querían que la fotografía de la boda fuera una fotografía original, emocional y sin demasiado protocolo. Querían que les hiciera fotos sin que ellos se dieran cuenta, que cazaran cada momento íntimo y que las fotos contaran, por sí mismas, ese ambiente tan particular y exclusivo que ellos mismos habían sido capaces de crear.

Fotografía sin posados y con mucha música

La ceremonia empezó en L´Eliana, en el salón de plenos del Ayuntamiento. Fue una boda íntima, reducida, pero muy emotiva y con alta dosis de diversión. Tras la ceremonia civil, fuimos a la Boibella, un restaurante con mucho encanto ubicado también en L Eliana. Allí se celebró una ceremonia más informal donde, familiares y amigos más cercanos, prepararon algunas lecturas dedicadas a los novios. La emoción reinaba en la Boibella, tanto para Sara y Marcial como para todos los invitados. Fueron momentos para recordar toda la vida.

Sara y Marcial son unos apasionados de los festivales de música y así enfocaron su boda, como un auténtico festival de música: pulseras para poder entrar, vasos serigrafiados con el nombre del festival “SAMAR FEST” y algunas letras de canciones, música y más música sonando durante todo el banquete…

Pero ahí no terminaba todo, después del estupendo convite en la Boibella, contrataron a la Karaoke Party Band, la más original y divertida banda de Karaoke en directo. La música en directo no podía faltar en una boda como esta y la fotografía sin posados da fe de lo bien que lo pasaron todos los invitados. La música casi que puede escucharse a través de las fotos. 

La fotografía sin posados desplegó su magia

Sara y Marcial disfrutaron cada momento de su boda, y creo que en las fotos ha quedado bien reflejado que lo que ellos y los invitados llegaron a sentir fue realmente especial. Yo no hice nada más que estar ahí presente y atento para cazar y captar cada momento, el resto lo pusieron ellos con su particular magia.

Como fotógrafo de bodas en Valencia, tuve el inmenso placer que Sara y Marcial contaran conmigo para ese día único e irrepetible para ellos. Sobre todo, por poder crear estos recuerdos tan bonitos que ahora tenemos con la fotografía del día de su boda.